Una balanza con una pila de monedas de un lado y un gráfico de barras del otro, en tonos tinta y volt.

La edición abierta · jueves 15 de octubre 2026

Casi todos dicen que la IA les rinde: casi nadie hizo la cuenta.

Según el último estudio global de KPMG a 2.131 líderes de empresa, el 89% reporta valor medible de la IA, pero solo el 12% evalúa de forma consistente ese valor contra lo que cuesta. La inversión promedio prevista sube de US$186 millones a US$210 millones, y la cuenta de resultados sigue sin cerrarse.

KPMG publicó este mes su Global AI Pulse del tercer trimestre de 2026, con respuestas de 2.131 líderes senior de 20 países y jurisdicciones. Las empresas planean invertir en promedio US$210 millones en IA durante los próximos doce meses, frente a US$186 millones en el primer trimestre. El 89% dice que ya ve valor medible. Pero solo el 12% logra evaluar de manera consistente ese valor contra el costo de implementación en toda la organización. Nuestra lectura: el cuello de botella dejó de ser conseguir la herramienta y pasó a ser saber si la herramienta se paga. El 61% revisa el costo al aprobar un proyecto y el 59% lo monitorea una vez en marcha, pero mirar el gasto no es lo mismo que medir el retorno. Una métrica de actividad en verde, como horas ahorradas o tareas automatizadas, puede esconder que el ahorro se reinvirtió en más trabajo y la cuenta no mejoró.

Señal 01 · Medición

Quienes miden el valor contra el costo son los que muestran retorno

En el estudio, la proporción que evalúa el valor contra el costo de forma consistente sube del 12% al 48% entre las organizaciones que ya reportan un retorno establecido de la IA. Es una correlación, no una prueba de causa, y el propio informe la describe como una relación fuerte entre planificación disciplinada y monitoreo constante.

Igual alcanza para ordenar prioridades: antes de sumar otra herramienta, conviene saber qué rindió la anterior. Dicho de otra forma, el 88% restante sabe cuánto gasta pero no cuánto gana. Eso se nota en las decisiones: se renueva lo que ya estaba, se compra lo que está de moda y nadie corta lo que no rinde, porque no hay un número contra el cual cortarlo.

FUENTE → KPMG, Global AI Pulse Q3 2026

Señal 02 · Gestión

Más de la mitad de las empresas ya gestiona la IA como un sistema

El 55% opera una capa formal de gestión de IA, y KPMG concluye que el éxito depende cada vez más de los sistemas de gestión que la sostienen: controles, responsabilidad, orquestación, resiliencia y disciplina de costos. La ventaja se corre de quién adoptó primero a quién administra mejor.

Para una persona sola o un equipo chico no hace falta un comité: alcanza con una planilla donde cada herramienta tenga un dueño, un costo mensual y un resultado esperado. Lo que cambia no es el tamaño de la estructura sino que alguien responda por el número.

FUENTE → KPMG, Global AI Pulse Q3 2026

Señal 03 · Precio

Hasta quienes venden IA tienen problemas para probar el retorno

Según el análisis de Paid del 17 de marzo de 2026, que cita una investigación de McKinsey sobre 150 proveedores globales de software con IA, solo el 30% publicó un retorno cuantificable. Paid agrega que los márgenes brutos de las empresas de IA rondan el 50-60%, contra 80-90% del software tradicional, porque cada llamada a un modelo tiene un costo real.

La lección para quien usa IA y no la vende es la misma: si el proveedor tiene dificultad para mostrar el retorno, no esperes que lo muestre por vos. La medición queda del lado de quien paga.

FUENTE → Paid, AI Monetization

En contexto

Venimos siguiendo este hilo desde el impuesto de verificación de la IA y el abaratamiento de los modelos: cuando producir cuesta menos, lo escaso pasa a ser saber qué rinde, y eso es lo que casi nadie está midiendo.

El impuesto de verificación →Los modelos de IA se abaratan: dónde está la ventaja →Cómo usar la IA en tu negocio →Usar IA en tu negocio →

Qué significa para vos

Elegí una sola tarea donde ya usás IA, por ejemplo responder consultas de clientes o armar propuestas, y anotá durante dos semanas tres números: los minutos que tarda hoy, lo que cuesta la herramienta y la plata o las horas que recuperás en esa tarea. Si el tiempo ahorrado se fue a otro pendiente, no cuenta como ahorro hasta que sepas en qué se usó.

Si usás IA para redactar propuestas, medí cuántas más enviás por semana y cuántas más cerrás, no cuánto tardás en escribir cada una. El tiempo por propuesta puede bajar y el cierre quedar igual: en ese caso ahorraste esfuerzo, no resultado, y conviene saberlo antes de pagar el próximo plan. Si la cuenta da bien, escalá esa tarea; si da mal, no es un fracaso, es información barata que hoy casi nadie tiene.

La movida del día

Esta semana escribí en una línea el costo mensual de una tarea con IA y su resultado. Si no podés completar la segunda mitad, esa es la medición que te falta. Repetila el viernes.

¿Qué significa que el 89% vea valor pero solo el 12% lo mida contra el costo?

Que la mayoría percibe que la IA aporta algo, pero muy pocas organizaciones comparan de forma sistemática ese aporte con lo que gastan en implementarla. Según KPMG, la mayoría controla el costo, pero no el retorno.

Para profundizar

Cómo usar la IA en tu negocio: el mapa completo

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