El impuesto de verificación: por qué la IA todavía no se ve en la productividad
Una encuesta a casi 6.000 ejecutivos senior, armada por la Reserva Federal de Atlanta, Stanford y el Banco de Inglaterra, encontró que cerca del 90% no ve impacto de la IA ni en empleo ni en productividad, aunque el 69% de sus empresas la usa activamente. Una explicación que gana peso es que el tiempo que la IA ahorra se gasta en revisar lo que produce: un "impuesto de verificación".
El 10 de octubre, el boletín DealBook de The New York Times puso números a una sensación que muchos tenemos: la IA corre, pero los resultados no aparecen. Según la encuesta de casi 6.000 ejecutivos senior, alrededor del 90% reportó que la tecnología no tuvo impacto en empleo ni en productividad, y eso que el 69% de las empresas la usa activamente. Torsten Slok, economista jefe de Apollo, lo resumió con una frase que vale subrayar: "el beneficio de productividad de la IA sigue siendo un pronóstico, no una observación".
Nuestra lectura es que el problema no está en que la IA no haga el trabajo, sino en lo que pasa después de que lo hace. Cada borrador, cada análisis y cada línea de código generada abre una tarea nueva: comprobar que sea correcta, segura y usable. Esa tarea tiene nombre ("impuesto de verificación", "botsitting", "retrabajo") y se come buena parte del tiempo que la automatización prometía devolver. Quien no la diseña, la paga igual, solo que sin darse cuenta.
Señal 01 · Medición
Por qué la productividad de la IA no aparece en los datos
La encuesta que cita The New York Times reúne a casi 6.000 ejecutivos senior y la firman la Reserva Federal de Atlanta, Stanford, el Banco de Inglaterra y el Autonomous Technological Institute of Mexico. Con 69% de las empresas usando IA de forma activa y cerca de 90% sin ver efecto en empleo ni productividad, la brecha entre uso e impacto es el dato central.
Importa porque desarma la explicación cómoda de que solo hace falta adoptar más. La adopción ya está: lo que falta es convertir el uso en resultado medible. El artículo menciona que parte de la demora es simple tiempo de adaptación, pero suma una causa más incómoda: la IA crea trabajo nuevo que consume lo que ahorra.
Nuestra lectura: si en tu negocio sentís que "usamos IA pero no rinde", antes de cambiar de herramienta medí cuántas horas se van en revisar, corregir y rehacer lo que la herramienta entrega.
Cómo se ve el impuesto de verificación en un estudio de abogados
Según el informe 2026 de Clio sobre el sector legal del Reino Unido e Irlanda, que cita CNBC, casi el 90% de los profesionales legales ya usa IA y cerca del 80% de las firmas que la usan dice poder atender más trabajo sin sumar recursos. A&O Shearman, junto con Harvey, desarrolló agentes que revisan contratos de préstamo y analizan presentaciones regulatorias en minutos, tareas que antes llevaban horas.
El contrapunto lo da Jorge Bestard, de Harvey: "un camino más rápido a un borrador no significa automáticamente un camino más rápido a la competencia". Es decir, lo que se acelera es la producción, pero la revisión y el criterio de quien aprueba siguen siendo humanos y siguen costando tiempo.
La lectura: donde el error es caro, la verificación no se elimina, se profesionaliza. Las firmas que mejor la hagan van a convertir el ahorro de horas en capacidad real.
Auditar la estructura y no solo los números: un caso concreto
Un usuario en X contó que semanas atrás casi envía un presupuesto con un error millonario en un archivo que "parecía perfecto". Le pidió a la IA que auditara la lógica del modelo, no los números sino la estructura, y detectó el error en segundos.
Es un solo testimonio y así hay que tomarlo, pero muestra una forma distinta de pagar el impuesto: en vez de releer todo el resultado, se le encarga a la herramienta una segunda pasada con un criterio explícito y distinto al de la primera. La revisión humana se concentra en lo que la auditoría marca.
La lectura: verificar no tiene por qué ser releer. Se puede diseñar como un paso con su propio pedido, su propio criterio y un resultado que alguien firma.
Venimos registrando este problema desde distintos ángulos: cuando hablamos de cómo no perder criterio por delegar en la IA, el foco estaba en la persona; cuando vimos por qué conviene rediseñar un proceso antes de automatizarlo, el foco estaba en el flujo. El impuesto de verificación es el punto donde ambos se cruzan, y es donde se define si la IA te devuelve horas o te las cobra.
Elegí una tarea que hoy hacés con IA, por ejemplo los presupuestos o los informes a clientes, y durante una semana anotá dos tiempos: cuánto tardó la herramienta en entregar y cuánto tardaste vos en dejarlo listo para salir. Si la segunda cifra se acerca a lo que tardabas haciéndolo a mano, la IA te está cobrando el impuesto completo en esa tarea.
La palanca para el lunes: sumale a esa tarea un segundo pedido de auditoría, con un criterio distinto al del primero (la estructura del cálculo, las afirmaciones sin respaldo, lo que contradice un dato que ya tenés). Te vas a dar cuenta de que sirvió si lo que corregís a mano baja y los errores que se escapan hacia el cliente, también.
La movida del día
Esta semana, medí en una sola tarea cuánto tiempo va a generar y cuánto a verificar. Después agregá un paso de auditoría con un criterio explícito y distinto al de la generación, y quedate con el cambio solo si el tiempo de revisión baja sin que suban los errores.
¿Qué es el impuesto de verificación de la IA?
Es el tiempo que una persona dedica a comprobar que lo que produjo la IA sea correcto, seguro y utilizable. También se lo llama botsitting o retrabajo. The New York Times lo señala como una de las razones por las que la IA todavía no se ve en las cifras de productividad.
La edición abierta lee el mundo. La tuya lee TU mundo — tu industria, tus proyectos, tus objetivos — y llega a tu casilla cada mañana. Nadie más recibe tu edición.